Hay gente adicta a los juegos, ludópatas les llaman… a otros les da más por irse de tiendas, que ahora con eso de la globalización y para ser mas "fashion" tendré q llamarles "shopping adictos/as" por si alguien no me entiende…
Luego hay quienes prefieren sensaciones más fuertes y se vuelven adictos a las drogas; existen también indivíduos que son menos arriesgados y con un par o dos (de docenas) de pastillas para dormir, van tirando…
Los hay que están enganchados a los deportes de riesgo; otros muchos (y muchas) a las montañas rusas y a atracciones de riesgo varias. Adictos a internet, a los móviles, a los videojuegos… Adictos al sexo, adictos, adictos, adictos… en fin, que con todo este personal más de un psicólogo ya se estaría frotando las manos, ¡jejeje!
Lo que nunca había visto antes era una persona adicta al Vicks Vaporub… Que sí, que sí… al Vicks Va-po-rub.
¿Os acordáis? Esa "crema" medio verde que nos echaba amatxu en el pecho (o la espalda, según gustos) cuando teníamos catarro, habíamos cogido un resfriado y nosotros, pequeñajos respirábamos fatal. Aquello era super pegajoso, pero al menos hacía efecto. No sé, a mí no me gustaba mucho, la verdad… pero era "eso o dormir con la nariz taponada", y claro, al final, después de poner morritos, accedíamos a que nos frotaran con aquel ungüento de color extraterrestre.
Mi amiga Oihane, quedó traumatizada desde entonces, no ha podido superar tal experiencia. [Guardemos un minuto de silencio por la triste noticia].
Esta joven veinteañera, me ha confesado esta semana que el Vicks, si no lo tiene cerca… puede pasar sin él, pero que como lo vea por casa, ya no lo suelta. Palabras literales.
Y es que Oihane en vez de caer en el oscuro mundo de las drogas y darles trabajo a los narcotraficantes, ha preferido elegir algo más asequible (no voy a decir accesible, porque hoy en día la droga está a la vuelta de la esquina), más legal, más… sano.
Bueno, se supone que su finalidad es esa, ayudarnos a respirar mejor, abrirnos los pulmones con ese olor mentolado… ¿no? Pues cuidadito con los excesos porque luego pasa lo que pasa. Que se empieza esnifando un poco de Vicks Vaporub, gusta, se inhala más, llega la emoción, se sigue, se sigue… y luego llegan las quejas de que abrasa la nariz, tanto que no se puede ni respirar.
¿¡Acaso no hemos aprendido ya que tooooodo tiene efectos secundarios!?
Vaya, ya me imagíno a Oihane con los ojos bien abiertos y la cara toda roja, intentando que se pase el sofoco, quitándose el sudor de la frente… y lo consigue. Sí, son unos segundos horribles en los que no puedes ni hablar, pero todo se supera, el mal momento pasa.
De todos modos, Oiha… no te confíes, que las adicciones son muy malas y siempre tendemos a recaer, incluída yo, ¡jejeje!
